Mostrando entradas con la etiqueta belleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta belleza. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 20, 2011

Nebulae

Pero me vuelvo hacia el valle,
a la sacra, indecible, misteriosa Noche.

-Himnos a La Noche, Novalis.

¡Cuánto hemos confiado en que el día es el orden natural de las cosas! Sabiendo que el día es sólo una breve capa que se extiende sobre nuestro planeta por unas pocas horas. Una cosa rara y efímera en el infinito mar de noche que inunda el espacio.
No, la noche es el orden natural de las cosas. De cada diez cosas que hay en eso que llamamos universo, una es luminosa y nueve son oscuras. Una es un pedazo de hidrógeno quemándose por los siglos de los siglos, amén. Las otras nueve, ni siquiera sabemos qué son.
Yo, bacteria minúscula e intrascendente frente a la inmensidad del todo, pienso en los momentos en que deambulé bajo la Noche, con un encendedor entre mis dedos, transformando moléculas en materia luminosa sin darme cuenta en instante alguno de mi poder.Sigo siendo la misma bacteria. Pero las calles se han transformado en campos intergalácticos, tan vacíos y tan llenos. No camino, floto. Soy el pequeño corazón orgánico dentro de una piel metálica, sumergido en Ella, la Noche.
El Día brilla a infinitas distancias, contando con titilante intensidad historias de los albores del tiempo. El fuego, esférico y cálido, habla con lenguas de fuego a unos diez minutos de mi cuerpo. Su silencio todo lo dice.
Un cuerpo azul pálido, oscuro en si mismo, es abrazado por la calidez solar. Su brillo celeste da la ilusión de que en él todo es Día. El reino del día, minúsculo, mitad oscuro, mitad no. Sus habitantes, seres sin brillo, se calientan las manos en hogueras, jurando que viven en un barco enorme y no en una balsa que zozobra. ¡Imaginación humana que se esfuerza inútilmente por trazar las fronteras del universo y siempre las desdibuja! El Universo es indiferente. Yo sólo floto. Pero el universo no es más que una foto vieja. La Luz que hace borrones en el papel, dejando una estela.
Una Luz viene en la distancia. No es fuego, es hielo. Hielo encendido y brillante. Silbaría con su velocidad, si aquí el sonido significara algo. Su destino parece incierto, aunque sé que su camino es inmutable. Su luz me inunda y me apacigua. Entonces lo entiendo. Su destino es la esfera azul. Allá tienen un nombre para la luz, el hielo. Yo no le pongo ninguno. No debería tenerlo. Su resplandor alcanza el planeta, se aferra a él. Y el planeta brilla entre remolinos de fuego, brilla como nunca antes en su historia. Es Día, es reino del día, es la esencia de la luz y todo es opaco a su lado.
Ojalá fuese eterna la luz para que fuera mi compañera en este viaje. Mi viaje es como el del cometa, sin sentido pero sin posibilidad de ser cambiado. Pero el hielo... el hielo se mezcla con el fuego y lo apaga. La esfera celeste es ahora más gris que azulada. El fuego muere. El humo flota y sume todo en tinieblas densas. Las sombras no se extienden, se descubren porque siempre han estado allí.
¡La Noche!¡La Noche! Las calles son ahora noche. Eso que creía mundo es ahora noche. Aquellos que lo vivían conmigo son ahora noche. Mi única compañera en este viaje es ella. Su frío me abraza cuando intento conciliar el sueño. Su presencia me da escalofríos cuando trato de separar mis sueños del espacio que veo a través de la ventana. El Universo es Noche, es la soledad inmensa, incontable, infinita. Es la soledad de saber que mis palabras son las únicas que quedan de una raza entera, que se pierden en el espacio. No hay oídos para esta historia.

También yo soy Noche.

Better while listening to: On The Nature Of Daylight - Max Richter

sábado, abril 30, 2011

¡Oh, la belleza!

Tú, yo, él, ella, nosotros.
En una confusión de pronombres personales el ángel hermafrodita bate sus alas llenando el cuarto de 3x3 de plumas viriles y delicadas y de páginas destrozadas de poesía erótica. Se arranca la aureola y con ella y las plumas pinta un desaforado retrato de ¿Tilda Swinton? que a su vez se parece a Marilyn y a su vez a Marlon Brando y a su vez a todos los dioses que ha parido el monstruo de la belleza.
¡Oh, belleza!
Y el ángel es asexuado para los amantes y es Venus irresistible para las vírgenes. Y el ángel baila y sus piernas tiemblan y son blancas y son duras y a veces parecen patas de araña. ¡Oh, qué swing tiene el ángel! Por sus piernas corre sangre y corre semen. ¡Oh, el ángel! ¡Por sus piernas corren los deseos! ¡Los dedos! ¡Y la vida!
¡Por sus piernas corre la vida!
Pero todos lo condenan.
Y tú, yo, él, ella, nosotros, nos tapamos la cara con velos y apretamos las piernas, mientras el monstruo de la belleza aprovecha para asustarnos y devorar nuestras almas.
¡Oh, la belleza!


Better while listening to: Something Diabolical - The Bloodhound Gang

jueves, abril 21, 2011

Puta

Puta.
Ella es una puta.
Y yo me lo digo mientras se pinta los labios de carmín, se peina los cabellos negros haciéndose el partido casi desde la oreja y sonríe con unos dientes blancos perla.
Pero yo también soy una puta. Más disimulada.
Y yo me lo callo mientras me pinto los labios de vinotinto, me peino los cabellos rubios haciéndome el partido casi desde la oreja y hago una mueca de asco con unos dientes cuadrados como de conejo.
Y ella se besa con un tipo con cara de James Dean y alma de Elvis Presley, se riega el carmín, se retuercen las manos, corren, pero, ¿Qué importa? Es el ron, es el carmín y es la noche y es el frío.
Y yo no beso a nadie pero pego los labios a la botella de cerveza que me da más frío y me pregunto por qué rayos los muros están tan lejos pero parecen tan cercanos. ¿Qué importa? Es la falta de alcohol, es la cerveza y es la noche y es el frío.
En la cama la espera alguien más. Un tipo con cara de intelectual y alma de témpano de hielo. Pero a ella no le importa. ¿Qué importa lo que uno va a olvidar?
¿En la cama quién me espera? Un tipo con cara de punkero y alma de suicida soñador. Pero a mí no me importa. ¿Qué importa aquel que me va a olvidar?
Páseme algo más fuerte, barman. Páseme una camisa y una corbata. ¿Sabe usted algo, Señor Barman? Cuando no me visto como una puta con plata tengo cara de intelectual y alma de témpano de hielo.
Esta noche no voy para mi cama, no se preocupe.
Esta noche la espero a ella.

Better if listening to: Build God, Then We'll Talk- Panic! At the Disco

viernes, enero 15, 2010

Medellinwood

A veces pienso que las altas y verdes montañas son gigantescos muros de cartón, como decorados de cine, tan realistas que parecen.
A veces pienso que nosotros, el par de millones que vivimos en este valle, somos los actores de una película surrealista. Nuestra actuación es insuperable y el mundo entero nos vitorea.
Qué buenos somos, nos han dado papeles perfectos.
El director se para en el último piso del edificio Coltejer. Las luces naranja, reflectores brillantes, chocan contra las laderas de las montañas al atardecer.

Y a veces imagino que un tipo, cara en claroscuro perpetuo, traje de gangster, cigarrillo ladeado; me sonríe y se recuesta enigmático contra una roca de la ladera montañosa.
Su peso hace tambalear el cerro. Con un chirrido estruendoso y un golpe seco la montaña cae. Estaba hecha de cartón pintado.
El mundo, expectante, maravilloso, estaba detrás de ella.

lunes, septiembre 14, 2009

Solo.

El ángel magnífico descendió hasta la cima de la montaña.
Sus alas tenían la envergadura de un elefante pequeño y el color de la nieve más pura bajo un rayo de sol.
Se acercó al niño que jugaba solo en la montaña, haciendo rodar carritos sobre piedras lisas y negras.
Le dijo:
-Con los poderes que me han sido otorgados, te concederé cualquier deseo que tu corazón ampare.
El niño contempló las alas. No se asombró, el niño no tenía miedos. Y el niño, solo y puro, no tenía ningún deseo.
-No deseo nada.
-Un humano debe desear.
Juguetes? Amor? Poder? Dinero?
No, el niño tenia todo lo que podía desear.
El ángel sonrió y alzó el vuelo. Se veía un poco triste.
Y una voz infantil, desde lo lejos, gritó:
-Sólo deseo una cosa! Si te quedas conmigo, todo estará bien!
Y el ángel volvió, posándose como una paloma mansa, deseando con todas sus fuerzas cumplir el deseo del niño.
Sus alas cayeron, se deshicieron, sus ojos dejaron de resplandecer. Todo fuera por el deseo del niño...
Un ángel también tiene derecho a sentirse solo de vez en cuando.

sábado, septiembre 27, 2008

No necesita deshojar cada noche una margarita...

-A ver, estas sí no se las sabe. ¿Cómo se llaman?
-Clavellinas.
-¿Y estas otras?
-Bifloras.
-¿Por qué bifloras?
-Me parece que es porque parecen ser dos flores... ¿No es un poco obvio?
-Usted sabe mucho de esto.
-Eso no es verdad. Hay de estas en casi todos los jardines.- Respondí con sinceridad. Me gustan las flores, los nombres de las flores, sus aromas, pero no sé mucho. No mucho más de lo que saben mi nariz y mis ojos de ellas.
***
-¿Cómo se llaman esas flores?
Señalé, con mi pequeña y curiosa mano de esos tiempos, las flores. Grandes, solitarias, amarillas y rojas.
-Achiras.
-¿Como las de paquete?
-Sí, niña, de ahí las sacan.
No me cabía en la cabeza que se pudiera hacer comida chatarra con flores. Otra cosa contradictoria del mundo. Pero para el momento en que podría estar pensando en que las famosas achiras del Huila se hacen solamente con las raíces mi mano ya señalaba con inquietud otra flor.
-¿Y esas?
***
Tal vez yo no parezca ser el tipo de chica a la que le gustan las flores. Porque no me gustó jamás la idea de regalar cartitas con grandes margaritas mal dibujadas, ni los estampados floridos en la ropa, ni suspirar como tonta con la fotografía de un par de gatitos revolcándose en un prado primaveral. Me gustan los gatos, me gustan las flores, me gusta redactar largas cartas, mas la melosería me parece enfermiza. Yo... simplemente... gusto de atarme el cabello con una cinta adornada con una rosa negra. Eso es todo.
Es que las flores, las flores reales, son tan bonitas... y tan poco apreciadas, de verdad...
***
Bajábamos a lo que yo llamaba "el jardincito", que no era más que un oscuro y verde pasadizo cubierto de flores a los dos lados y guardado por tres grandes faroles. Sigue siendo un lugar precioso, pero ahora está cubierto de cartuchos, cartuchos blancos, de esos que recuerdan vagamente a primer comunión.
En aquellos días, aquellos hermosos días, había orquídeas, había conchitas... y había violetas.
-Esas son las violetas.
-¿Dónde? Yo no veo sino hojas.
-Por eso...-Dijo sonriendo, sonriendo con una de esas sonrisas imperceptibles que en sí mismas encierran un monólogo- Por eso son las flores de la humildad. Ellas no presumen de nada, tapan su belleza con las hojas. Bonitas flores, las violetas.
Corrió las hojas con cuidado, para que yo pudiera verlas...
Una lástima, que ya no haya más violetas allí. Los cartuchos no me traen ningún recuerdo especial. En mi primera comunión tuve que usar uniforme, me quemé con el cirio y me persiguió una avispa. El cura que me confesó tenía la fastidiosa costumbre de pegarle golpes en la cabeza a todos los confesados.
Con eso engordé en ese entonces la creciente lista de agnósticos de ocho años de edad.
Volviendo a las violetas, quizás el jardinero las quitó porque no podía con la nostalgia.
Quizás.
***
Las flores me recuerdan a tanta gente... a tantos sitios. Las hortensias a Rionegro, los geranios a Jardín, las flores de coral a Santa Marta. A Medellín, los lirios de día. Esas flores casi siempre amarillas, otras veces intercalando sus pétalos entre naranja y carmesí, muy raras veces de otros colores, siempre floreciendo en esta extraña ciudad. El indiferente ciudadano común no les presta atención, a pesar de que su fragancia es deliciosa y son de esas flores que hasta en la penumbra se ven bonitas.
Como las rosas.
Pero las rosas son perfectas, no cabe comparación alguna.
***
En nuestro patio no había flores. Había cuernos, una tomatera, un brevo, una planta cuyas hojas parecían huellas de algo, dos chefleras y una infinidad de cactos. Me preguntó de dónde esa obsesión con los cactos, como si estuviéramos en un desierto y no en una ciudad donde llueve doscientos días al año. La verdad es que nunca le pregunté.
Igual siempre los cuidó con el mismo amor con que cuidaría unas violetas.
No digo que los cactos no florezcan, a mí también me gustaban, a pesar de los inconvenientes con las espinas. La flor del cacto erizo es particularmente especial.
***
Cuando necesito calmarme (Necesidad mía más recurrente de lo que debería), salgo a dar un largo paseo... voy al "jardincito", paso por parques soleados, miro el cielo entre las ramas de las hojas, el color de los muros de ladrillo cuando les da el sol, alguna flor en particular.
Me hace sentir menos sola.
Y las rosas... condenadas florecillas perfectas...
***
La corona de espinas se caracteriza precisamente por eso, tener muchas espinas afiladas. Es un arbusto pequeño, a veces la gente lo utiliza para hacer setos. Sus flores son muy pequeñas, y del color de la sangre.
Un día me acosté encima de unos de esos arbustos.
No sé cómo no me lastimé.
Puede que sea una planta frágil encubierta, que sus espinas sean más frágiles de lo que aparentan...
***
Y las rosas, malditas rosas, maldito suplicio mío. Me encantan, me encanta cortarlas, así me vuelva nada arrancándolas con las manos.
En mi último cumpleaños me dieron girasoles. Deberían haberme dado rosas. Los girasoles no me gustan.
Malditas rosas, como acrecientan mi soledad... soledad, soledad, como si ese fuera su segundo nombre...
Tal vez las flores estén tan solas... no, no creo. No tanto.

jueves, septiembre 18, 2008

Crepúsculos

Un viejo pasatiempo que me duró muy poco tiempo. Todavía me gustan los crepúsculos. Los crepúsculos soleados, sobre todo, la luz naranja sobre los muros de ladrillo...

Martes, febrero 12:
Plata azulada, como el mar en días de ausencia. Como en días fríos de pelícanos somnolientos.
¿En qué piensan los pelícanos?
Como el yelmo triste del desposeído.

Feb. 13/ Miércoles:
Plomizo en el centro, gris rosáceo hacia abajo y dorado hacia arriba. ¿Presente-pasado-futuro, me atrevería a decir?

Catorce de febrero, Jueves:
Celeste, celeste y vainilla, pálido y dulce.

Feb. 18/ Lunes:
Lienzo mezcla de grises, desde el plomizo hasta el casi blanco, pasando por el amarillento. Parece una especie de tormenta de pensamientos.

19-Martes-febrero:
Cayendo hacia el azul.

¡20! Febrero, Miércoles:
Blanco níveo que declina, declina hacia oro ligero, nostálgico, bella vainilla dorada.

Febrero, Viernes 22:
Rayos rosa y dorados aparecen entre las nubes plomizas. Augurando tal vez una eternidad, o quizá sangrar para rescatar.

Febrero veinticinco, Lunes:
El sol indeciso baña los almendros rojos, los laureles inescrutables y los eucaliptos oscuros, serenos y susurrantes. Mientras tanto, los almendros bailan al lado de la ventana, como presentando, susurrando y moviéndose al ritmo de la escena que intentan narrar. El sol se aleja y la frialdad cae sobre los árboles, y yo trato de que no empañe mis recuerdos, y sonrío pensando en otros soles más decisos y en otros crepúsculos donde la mezcla de hojas y luces daba lugar a sueños surrealistas.

Veintiséis de febrero, Martes:
Vetas rosadas y naranja de ira, pasión, júbilo, desesperación y demás sentimientos extremos que se revuelven y mezclan, convirtiéndose en sangre tibia, roja y sacada directamente de tus venas, que luego se destiñe y desaparece entre el plomizo de las nubes, para quedar en otro lugar...

Feb. jueves 28:
Las montañas se suceden en degradado de azul, del más oscuro y secreto al más pálido y confuso. Sobre ellas sangra un sol moribundo, con tantas cosas para decir, pero la venda sobre mis ojos dificulta leer el sol.

Febrero 29/ Viernes:
El suave y melancólico dorado se desvanece sobre el filo de las montañas azules. Aquel filo dorado convierte a las montañas en violeta, como si esta, la hora del crepúsculo, fuera la hora de pasar a otro mundo, y... todo se desvanece...

Marzo 11/ Martes:
Como una llama furibunda entre las tinieblas y la niebla el sol gasta sus últimos alientos en hacerme temibles preguntas sobre la existencia de esperanza.
And I believe, sometimes.

Miércoles 12, marzo:
Luz tenue, como de un final nostálgico, pero apocalíptico, moribundo; el verdadero y rabioso final de todos.
Porque todos... lo estábamos esperando.
Yo cierro los ojos... y muero entre tus brazos, bajo la luz que trae de regreso la oscuridad.
Nuestra oscuridad...
Vanilla sky fades away... and the dream is OVER.

27, Jueves. marzo:
¡La tormenta cae sobre los aposentos celestiales! Ha llegado el momento de quemar las alas y reventar las aureolas. ¡El infierno ha de caer sobre el cielo!
Ya es hora... ¡Rebelión!

Martes, abril 1:
Llueve a cántaros y los pimientos se ven más oscuros que nunca. Mañana es un día que debería ser feliz, pero es fatídico. El 10 también lo será, si no hago algo.
Y a pesar de que el agua asuste a las palomas y se escurra por los tejados extrañas florecillas amarillas surgen entre la hierba.
Y los lirios de día brillan sin apagarse, y las azucenas son más bellas aunque mueran c0n la puesta de sol.
Y todo es igual, triste y oscuro, pero oscuro en una forma amarilla y prometedora, que me gusta. Eso es distinto, y entonces todo es tan distinto que creo que el dolor no es más que un espanto de casa vieja.

Miércoles 2 de abril:
El lienzo, el escenario más hermoso posible, ¿Debo tomarlo como conmemoración de este día?¿O acaso como promesa de un futuro más hermoso?
La luz extraña invade todo y creo que es un sueño, que un pincel se desliza suavemente por el cielo. Y la oscuridad se posa como un velo lila, naranja y celeste.
Qué cosas más bellas, confusas y dementes.

Abril 3/Jueves:
Era dorado, y era grisáceo, y era naranjado, y yo no sabía por qué. Entonces me dio mucho miedo, pero no podía quitar el cielo y me metí debajo de un libro.

21 de abril, día Martes:
Quiero decir que me inspira algo el oscuro de este atardecer. Pero no lo hace. No encuentro atardeceres bellos sobre los cuales escribir, ni gente interesada en mis "desgracias" oír.
No encuentro nada y el oscuro no me interesa.






viernes, septiembre 12, 2008

I love you, and knowing it makes me freak the hell out


Es una tarde soleada. A veces me gustan las tardes soleadas. Tan tranquilas, sin nadie que me moleste, viendo el cielo profundo desde la sombra de un árbol, acariciando un gato suave...
Cuánto me gustan los gatos, y el azul del cielo. Y camino entre las sombras de los árboles, entre rosas y violetas escondidas, entre faroles apagados y ojos gatunos escondidos entre los pensamientos. Sola o en compañía, mientras no sea nadie a quién me den ganas de partirle la cara...
Tan perfecto, un lugar tan perfecto hasta que cae la oscuridad sobre esto. Luego, en las noches, es mucho más complejo y difícil de explicar. La noche lo cambia todo aquí. En casi toda la ciudad, en casi todo el valle es así. Como si un miasma misterioso flotara sobre el sereno nocturno, poseyendo personas y edificios, animales y postes de luz.
Aquí es fuerte porque es una parte singular de la ciudad. Tiene su propio espíritu, de alguna manera. Es por eso que me gusta. Las calles antiguas del Centro y Prado también tienen alma propia, y una belleza muy extraña en las noches lluviosas.
Es una tarde soleada y esta noche no lloverá. Se verá Scorpius como un gigantesco signo de interrogación en el cielo y la luna no responde. La luna, la luna, la luna.
Es una tarde soleada y el atardecer será teñido de naranja intenso. Y a veces, yo puedo jurarlo, durante las tardes soleadas, esta parte de la ciudad es como otro mundo...

¿No crees tú, caprichoso minino, que estoy en lo correcto?

lunes, mayo 12, 2008

Soneto 116

Ya que "no tengo tiempo", "estoy muy ocupada", o que estoy escribiendo cuatro mini-cuentos a la vez y aún no termino ninguno, les traigo un extraño poema melancólico shakespeariano, que describe tanto en... Pero en fin, no es mi finalidad condicionarlos para la lectura que harán a continuación.
Dejo también la versión en español, aunque no me gusta mucho, para aquellos que sufran en su intento de comprender el inglés de finales del siglo XVI.


Let me not to the marriage of true minds

Admit impediments: love is not love

Which alters when it alteration finds,

Or bends with the remover to remove.

Oh no! It is an ever-fixed mark

That looks on tempests and is never shaken;

It is the star to every wandering bark,

Whose worth's unknown although his height be taken.

Love's not Time's fool, though rosy lips and cheeks

Within his bending sickle's compass come;

Love alters not with his brief hours and weeks,

But bears it out even to the edge of doom.

If this be error and upon me proved,

I never writ, nor no man ever loved.




Déjame que el enlace de dos almas fieles
No admita impedimentos.
No es amor el amor
Que cambia cuando un cambio encuentra,
O que se adapta con el distanciamiento a distanciarse.
¡Oh, no!, es un faro eternamente fijo
que desafía a las tempestades sin nunca estremecerse;
es la estrella para todo barco sin rumbo,
cuya valía se desconoce, aun tomando su altura.
No es amor bufón del Tiempo, aunque los rosados labios
Y mejillas corva guadaña sigan:
El amor no varía con sus breves horas y semanas,
Sino que se afianza incluso hasta en el borde del abismo.

Si esto es erróneo y se me puede probar,
Yo nunca nada escribí, ni nadie nunca amó.

martes, abril 08, 2008

Todo lo que somos es polvo al viento

El bosque era un lugar solitario, no un lugar para una joven de tan delicado aspecto.
Su cabello era rojizo y flameante, sus ojos grises y penetrantes como una navaja, y su cuerpo se parecía al de una muñequita de porcelana.
Ella era perfecta e inerte, a pesar de que estuviera de pie, respirando lentamente y moviéndose de tanto en tanto.
El chico llegó perturbando la perfección de la escena, tal como una mancha de café perturba la belleza de un vestido de novia. Estaba muy nervioso, un poco sucio, y sostenía una flor escarlata entre sus manos. Se dirigió hacia ella, como yendo hacia el ojo de un huracán, haciendo crujir las hojas bajo sus botas embarradas. Un rato después, con un esfuerzo mayor al que se podía notar a simple vista, llegó hasta ella y cayó a sus pies.
La joven no tomó la flor ¿Tenía razón alguna para hacerlo? Esperaba que el chico desistiera de su intento, pero no lo hizo.
-No te voy a recibir esa flor- Dijo la joven con voz dulce pero fría.
El chico bajó la mirada y pensó en la flor que le había traído. Una "gota de sangre", no demasiado común, tan roja que las rosas de carmesí más intenso palidecen cuando una de estas flores crece cerca. Suspiró un poco triste.
-Aún así, hay algo que tú podrías traerme.
La esperanza asomó en los ojos del chico. Se puso de pie, sin soltar la flor.
-Y...¿Qué podría ser eso?-Preguntó.
-Una antigua reliquia. Pero yo no puedo ir por ella.-Sus ojos grises relampaguearon y su boca esbozó algo parecido a una sonrisa-En cambio, si tu fueras capaz de traérmela... Es una tarea difícil, claro.
-No importa. Dime qué tengo que hacer.
-Tienes que adentrarte por el bosque, por el sendero de la izquierda. Luego sigue caminando hasta que llegues al pantano. Arréglatelas para atravesarlo y entra a las cuevas que hay al otro lado. Tienes que subir la colina por dentro de las cuevas. Ten cuidado con las partes de mármol, es muy resbaladizo. Cuando llegues al final abre la puerta negra y dirígete al atrio donde está el baúl de plata. Ábrelo, y tráeme el objeto que encuentres dentro.
El chico accedió sin dudarlo, aunque sabía que obviamente era una tarea mucho más difícil que recoger flores.
-Adiós- Se despidió- No tardaré demasiado.
Y se fue, dejando la flor en el suelo.
No hace falta decir que el muchacho marchó, marchó y marchó hasta el cansancio. Marchó sobre las alimañas del suelo y entre las miradas penetrantes de las fieras del bosque. Marchó venciendo zarzas espinosas y genios malignos. Hasta que llegó al pantano.
El pantano era tan solitario, pero no tan oscuro , como el bosque. Hay que aclarar que era al menos el triple de apestoso y nadie, nunca, osaba atravesarlo. A pesar de los peligros que le acechaban, el chico decidió que no le quedaba otra opción que atravesarlo. No era sólo porque amaba a la muchacha que le había encomendado aquel cometido; él sabía que si no le traía su reliquia perdida, ella podría hacerle cosas mucho peores que lo que le aguardaba en el pantano.
Entonces armó una balsa y se aventuró al lodazal, manteniendo la vista fija en la cima de la montaña que solo le acarrearía el principio de su final.
***
... Y la joven había recogido la flor de la hierba, y jugaba con ella, pellizcándole un poco los pétalos, sin llegar a arrancárselos. Cerraba los ojos, aspiraba el aroma de la flor y abría los ojos de repente, mirando de reojo como comprobando que nadie se atreviera a mirarla...
***
Cuentan algunos que se dicen sabios que la razón por la cual el chico atravesó el pantano maloliente con una balsa maltrecha fue que su amor alejó a todas las fuerzas del mal. Pero hay otros, a quienes llaman mentalmente insanos, que creen que fue la magia que poseía la joven lo que lo llevó sano y salvo al otro lado.
Haya sido lo que haya sido, la verdad es que el chico realmente logró esa proeza. Se dirigió en ese momento a las cuevas, cavernas frías y oscuras cuyos extraños muros de mármol formaban toda clase de figuras espeluznantes. El chico estaba asustado, aunque al menos tuviera fósforos para iluminar la accidentada senda (que casi parecía una escalera) que subía entre las cuevas. Subió con cuidado, esquivando las bandadas de murciélagos que le revoloteaban con curiosidad a su alrededor. Entonces, más rápido de lo que cualquiera pudiera creer, estaba ante sus ojos la puerta negra. La puerta que guardaba una antigua estancia llena de secretos de reyes que no pasaron a los libros ni a las memorias. Una estancia en la que las maldiciones se habían desvanecido, e incluso los monstruos habían muerto de viejos. Entrar no sería difícil, salir tampoco, si el aire de tiempos olvidados no acababa por enloquecerlo.
***
Ella lo esperaba. Guardaba la flor entre sus tersas manos. Era lo mínimo que podía retribuirle por el esfuerzo y los peligros sorteados. El tiempo no pasaba sobre ella, ni sobre el bosque...
Y ella recuperaría lo que era suyo por derecho.
***
Guadaña en mano, corrió sin parar un solo momento, sin asustarse un solo momento, aunque ya las sombras se posaban sobre los árboles. Corrió hasta que la figura delicada que tanto ansiaba ver se vislumbró entre los árboles, hasta que la luz del crepúsculo le iluminó el rostro.
Aminoró el paso y le sonrió, mientras ella también le sonreía. Sus pasos acortaron la distancia que ya no existía entre las miradas. La escena fue perfecta otra vez, mientras él ponía la guadaña en las manos de la joven... El mango metálico se resbaló entre las manos temblorosas y la hoja afilada por los siglos rasgó la piel de porcelana.
Una única gota de sangre corrió hasta la florecilla escarlata. Fue una sola gota de sangre la que se convirtió en néctar amargo; cuando la joven, cada milímetro de su cuerpo, se transformó en polvo.
Nadie puede amar al polvo, ni abrazarlo, ni aún siquiera extrañarlo en las noches lluviosas. Por eso el chico lloró, y el bosque y todas las cosas que allí habían se disolvieron en la nada. Fueron polvo...
Pero la flor permaneció ahí por toda una eternidad, porque después de todo la pequeña flor escarlata aún podía ser amada.

domingo, abril 06, 2008

Mi panteón divino

Nunca les he explicado por qué mi blog tiene tan particular nombre. Y como tampoco voy a hacerlo en esta ocasión, me limitaré a hacerles una presentación gráfica de todos mis dioses, para que los fieles los admiren y los herejes tengan pesadillas con ellos.







martes, marzo 04, 2008

Pulso

...En la escena más importante de la película, la música y los sonidos se desvanecen, resumiéndose toda la inquietud y miedo del momento en unos latidos de corazón...Pum-pum, pum-pum; y el protagonista cae al suelo, con la sangre de color rojo brillante (real o imaginario, según la década de la filmación) manchando la camisa impecable. El condoliente de turno llora amargamente sobre el cadáver como si sus lágrimas fueran el elixir de la resurrección. Pero el llanto no aviva el corazón del muerto, si no que hace resonar los latidos del condoliente por toda la escena.
El pulso se acelera y el Director grita "¡Corten!".
Acaso no sea la escena anterior la de los latidos inquietantes. Tal vez los latidos le pertenezcan a una bomba a punto de estallar en una casa del desierto. 00:05, 00:04.... el futuro fallecido trata de escapar de los latidos que no dejan que sus gritos sean oídos. 00:01, 00:00 ¡
BANG! La casa sale volando por los aires, mientras que el macabro corazón imaginario se detiene y la evidencia queda lista para unos cuantos investigadores aguerridos.
El pulso no vuelve y el Director grita "¡Corten!".
Un pitido
inconcluso resuena en mis oídos. El pánico me asola y busco el cuello más cercano para comprobar que las venas aún se dilatan y contraen...
¡Director, Director! ¡Corte la escena en este mismo momento! ¡Por favor!....


lunes, febrero 04, 2008

Exodus...