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jueves, septiembre 18, 2008

Crepúsculos

Un viejo pasatiempo que me duró muy poco tiempo. Todavía me gustan los crepúsculos. Los crepúsculos soleados, sobre todo, la luz naranja sobre los muros de ladrillo...

Martes, febrero 12:
Plata azulada, como el mar en días de ausencia. Como en días fríos de pelícanos somnolientos.
¿En qué piensan los pelícanos?
Como el yelmo triste del desposeído.

Feb. 13/ Miércoles:
Plomizo en el centro, gris rosáceo hacia abajo y dorado hacia arriba. ¿Presente-pasado-futuro, me atrevería a decir?

Catorce de febrero, Jueves:
Celeste, celeste y vainilla, pálido y dulce.

Feb. 18/ Lunes:
Lienzo mezcla de grises, desde el plomizo hasta el casi blanco, pasando por el amarillento. Parece una especie de tormenta de pensamientos.

19-Martes-febrero:
Cayendo hacia el azul.

¡20! Febrero, Miércoles:
Blanco níveo que declina, declina hacia oro ligero, nostálgico, bella vainilla dorada.

Febrero, Viernes 22:
Rayos rosa y dorados aparecen entre las nubes plomizas. Augurando tal vez una eternidad, o quizá sangrar para rescatar.

Febrero veinticinco, Lunes:
El sol indeciso baña los almendros rojos, los laureles inescrutables y los eucaliptos oscuros, serenos y susurrantes. Mientras tanto, los almendros bailan al lado de la ventana, como presentando, susurrando y moviéndose al ritmo de la escena que intentan narrar. El sol se aleja y la frialdad cae sobre los árboles, y yo trato de que no empañe mis recuerdos, y sonrío pensando en otros soles más decisos y en otros crepúsculos donde la mezcla de hojas y luces daba lugar a sueños surrealistas.

Veintiséis de febrero, Martes:
Vetas rosadas y naranja de ira, pasión, júbilo, desesperación y demás sentimientos extremos que se revuelven y mezclan, convirtiéndose en sangre tibia, roja y sacada directamente de tus venas, que luego se destiñe y desaparece entre el plomizo de las nubes, para quedar en otro lugar...

Feb. jueves 28:
Las montañas se suceden en degradado de azul, del más oscuro y secreto al más pálido y confuso. Sobre ellas sangra un sol moribundo, con tantas cosas para decir, pero la venda sobre mis ojos dificulta leer el sol.

Febrero 29/ Viernes:
El suave y melancólico dorado se desvanece sobre el filo de las montañas azules. Aquel filo dorado convierte a las montañas en violeta, como si esta, la hora del crepúsculo, fuera la hora de pasar a otro mundo, y... todo se desvanece...

Marzo 11/ Martes:
Como una llama furibunda entre las tinieblas y la niebla el sol gasta sus últimos alientos en hacerme temibles preguntas sobre la existencia de esperanza.
And I believe, sometimes.

Miércoles 12, marzo:
Luz tenue, como de un final nostálgico, pero apocalíptico, moribundo; el verdadero y rabioso final de todos.
Porque todos... lo estábamos esperando.
Yo cierro los ojos... y muero entre tus brazos, bajo la luz que trae de regreso la oscuridad.
Nuestra oscuridad...
Vanilla sky fades away... and the dream is OVER.

27, Jueves. marzo:
¡La tormenta cae sobre los aposentos celestiales! Ha llegado el momento de quemar las alas y reventar las aureolas. ¡El infierno ha de caer sobre el cielo!
Ya es hora... ¡Rebelión!

Martes, abril 1:
Llueve a cántaros y los pimientos se ven más oscuros que nunca. Mañana es un día que debería ser feliz, pero es fatídico. El 10 también lo será, si no hago algo.
Y a pesar de que el agua asuste a las palomas y se escurra por los tejados extrañas florecillas amarillas surgen entre la hierba.
Y los lirios de día brillan sin apagarse, y las azucenas son más bellas aunque mueran c0n la puesta de sol.
Y todo es igual, triste y oscuro, pero oscuro en una forma amarilla y prometedora, que me gusta. Eso es distinto, y entonces todo es tan distinto que creo que el dolor no es más que un espanto de casa vieja.

Miércoles 2 de abril:
El lienzo, el escenario más hermoso posible, ¿Debo tomarlo como conmemoración de este día?¿O acaso como promesa de un futuro más hermoso?
La luz extraña invade todo y creo que es un sueño, que un pincel se desliza suavemente por el cielo. Y la oscuridad se posa como un velo lila, naranja y celeste.
Qué cosas más bellas, confusas y dementes.

Abril 3/Jueves:
Era dorado, y era grisáceo, y era naranjado, y yo no sabía por qué. Entonces me dio mucho miedo, pero no podía quitar el cielo y me metí debajo de un libro.

21 de abril, día Martes:
Quiero decir que me inspira algo el oscuro de este atardecer. Pero no lo hace. No encuentro atardeceres bellos sobre los cuales escribir, ni gente interesada en mis "desgracias" oír.
No encuentro nada y el oscuro no me interesa.






lunes, diciembre 03, 2007

El ocaso del Imperio #2

Mis queridos lectores, he decidido seguir con esta especie de "experimentos" que algún día darán lugar a una novela...Cómo podrán notar, trataré de hallar la forma de narrar el ocaso de Carcosa y de mostrar como unas cuantas personas ven como las abandona Dios...los pondré a sufrir, lo cual me agrada muchísimo...
Lesath miró al enorme precipicio que se hallaba bajo sus pies. Podía ver que la luz de la luna daba formas caprichosas a las rocas del Río. Lesath tenía miedo de caer, y de muchas otras cosas también, pero su rostro no denotaba ningún sentimiento. Sus ojos grises se posaban en la negrura del abismo sin transmitir nada. Aquella inexpresividad siempre asustó a quienes se cruzaron con ella, hasta el punto de que empezaron a que correr rumores de que aquella era una niña sin alma, alguna clase de engendro obra de los demonios. Entre el pueblo asustado por los horribles sucesos que comenzaron a devastar El Imperio era muy fácil culpar a los demonios y asesinar niños pequeños. Muchos fueron ahogados o lanzados a los lobos que tanto pululaban por la región.
Lesath tuvo suerte. Tras dos intentos fallidos de ser ahogada en un pozo la comunidad obligó a su familia a exiliarse, a menos que quisieran ser quemados mientras dormían. Lesath y su familia partieron hacia la región conocida como Farkadain, llamada así por la familia que la había descubierto y que la gobernaba desde mucho tiempo atrás.
Farkadain era una tierra semidesértica, fría, gris y lúgubre. Tuvieron que pasar muchos años
antes de que alguien supiera con exactitud por qué Chertan Farkadain se esforzó tanto en ser el gobernante de esa tierra estéril.
Respecto a la vida de Lesath en Farkadain, Lesath era feliz en Farkadain. La soledad de aquellos parajes, sin habitantes paranoicos que quisieran molestarla, era exactamente lo que ella necesitaba. Pero había otra cosa que cualquier observador notaría fácilmente, y es que ella parecía casi un elemento del paisaje. Cualquier adjetivo que se le pudira poner a Farkadain también le quedaba bien a Lesath. Caminando entre aquellos riscos y valles sombríos cualquiera podría decir que Lesath Ain era la reina de Farkadain.
El precipicio que Lesath había escalado en esta ocasión no era un precipicio cualquiera de los muchos que había en la región. Era el Risco del Águila Plateada, donde se hallaba el Palacio de Farkadain y el actual Gobernante Alphard . El motivo de escalar el risco no era un simple paseo. Lesath estaba cansada, asustada y tenía manos y pies magullados; pero también tenía una buena razón para seguir escalando. Decidió reemprender su camino para llegar al palacio antes del alba . La luna hacía resplandecer las rocas plateadas, lo cual al menos era un consuelo para Lesath.
La figura oscura del palacio se acercaba, viéndose cada vez más inquietante....
[ CONTINUARÁ....]


jueves, noviembre 01, 2007

El ocaso del imperio #1

Todos miramos la caída del sol, exhaustos. Todos nos sentimos tan...derrotados. Pero nunca ha valido de nada lamentarse, los muertos no se levantarán por la mañana. Pensándolo bien, mañana no habrá Rey ni victoria. Mañana ni siquiera habrá un nosotros.
El Palacio Real se llenará de maleza y la esplendorosa ciudad de Carcosa se reducirá a escombros y Dios nos habrá castigado con el silencio del pasado, pero no sabemos por qué nos ha castigado. ¡Dios no es nada sin el hombre! No habrá más prímulas en su templo. Aunque mañana tampoco existirán las prímulas ni los templos. Mañana sólo habrá maleza. Maleza, escombros y lobos.
Tal vez Dios se muera sin sus prímulas y sin los cantos del hombre. Nosotros no vamos a perdonar a Dios y Dios también conocerá el ocaso...
Me gustaría levantarme y recoger prímulas, me gustaría regalárselas a alguien, me gustarían tantas cosas....y aunque sirviera de algo fijarse en las flores en este momento tendría que pasar frente a las miradas de los demás. Porque yo sé que miramos el horizonte para no vernos los ojos entre sí, sé que ninguno podría soportarlo. Nuestra sentencia se anticipa en cada mirada llena de vacío y por eso parece que aguardáramos el olvido del mañana; cuando si no fuera por tratar de darle alguna utilidad al sacrificio nos tiraríamos al río.
Nunca había visto el río más hermoso,parece que intentara quedar bien con nuestra memoria. ¿Qué va a pasar con todos estos recuerdos, qué va a pasar con toda la lucha, qué va a ser de todo nuestro dolor? Sí sólo los lobos pudieran recordar y contar la historia...entonces nuestra tristeza sería algo más que polvo al viento. prímulas...