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viernes, noviembre 20, 2009

II: ¡No puedes librarte de mí!

(Esta historia es una versión algo editada, corregida y reformada de la original de PASF. Para visitar la original escrita por ella visite el blog en este link. Como ella no la quiso terminar, yo estoy muy feliz de tener la oportunidad de editar corregir y terminar. Hasta el capiitulo VI son suyos, de el VII en adelante son míos.)
No va a entender nada si no lee la entrega anterior:
I: Meylu / El angel


-Estudiantes, tengo una noticia: hoy viene un nuevo chico a nuestra clase por un tiempo, ya que su familia va a quedarse a vivir cerca del puerto. Danilo,
puede entrar- dijo el profesor, con la misma expresión de más aburrido dando clase no puedo estar.
Meylu alzó la cabeza… ¿Un nuevo alumno? Vaya, que emoción, otra Camila o alguien peor. La vida de Meylu seguía siendo monótonamente horrible, y Adirael, desde la pesadilla horrible que había causado, había desaparecido durante varios días. Era en parte un alivio, en parte no tanto, porque los alumnos de la escuela empeoraban sus burlas cada día (Camila añadiéndose a ellos) Pilar empeoraba sus golpes.

De repente, a Meylu se le ocurrió una idea…y
-Ese chico nuevo… ¿Será Adirael?

Falsa alarma, el chico que había entrado era un muy atractivo pelirrojo de ojos marrones, tan agraciado como Adirael pero muy diferente.

-Mi nombre es Danilo González.-Dijo con una sonrisa radiante y una cara tranquila- Me alegra tener la oportunidad de compartir con este grupo.- Todas las chicas suspiraron con su sonrisa.
-Joven, siéntese al lado de Meylu -le indico el profesor señalando la banca vacía al lado de ella- Procure no interrumpir mi clase.

Danilo asintió y se sentó al lado de Meylu, y ella ni se dio cuenta porque tenía el pensamiento perdido en dónde estaría Adirael y qué planes estaría tramando.

-Meylu… ¿Piensas en mi? ¡Qué adorable eres! ¡Pensé que no me extrañarías!- le dijo una voz muy melosa en el oído

De inmediato miró a su lado y vio a Danilo con una mirada muy pícara y arrogante que se le hacía conocida…

- A....di...ra ..el .... ¡¡ ADIRAEEEEL!! - se paró de un salto, muy colorada por la cercanía y por el enojo que tenía - pero como… ¡Idiota!!

- SEÑORITA, ¿TIENE ALGO QUE DECIRNOS? Siéntese por favor -

- Discúlpeme, Profesor.... -se sentó rápidamente, apenada y con todas las risitas de sus compañeros encima. Danilo era como el negativo de Adirael, ¿Cómo podía haber esperado que fuera él?- Idiota.

- Gracias.....y deberías pensar en tu deseo...Meylu .-

Sonó el timbre del descanso y todos salieron en estampida a comer y refrescarse, hacía demasiado calor para ser un día tan nublado, era un poco peculiar. Todos hacían la fila para comprar, demasiado sedientos y moribundos...

-.Hmmm… agradezco haber traído mi comida hoy, no sé que habría sido de mí en esa fila-dijo Meylu, tranquila y feliz alejándose de la multitud y del bullicio.

- Ven con nosotros, Danilo, de seguro te va a encantar - decía todo el grupo de chicas guapas de la clase. Al parecer la "fea cara" no quedo desapercibida en el colegio ni mucho menos por ella , hasta en una bolsa de basura se vería sexy.

- No, gracias... busco a alguien - dijo muy frío y serio , claro que ellas no paraban de intentar llevarlo con ellas- tengo que irme...

Pasó de largo todas las chicas y chicos que lo miraban hasta clavar sus ojos en la chica de cabello castaño que se sentaba sola en una silla. Meylu. Sola como siempre. Y la persona más terca que había hallado en todos sus años de trabajo. Adirael estaba cansado, fastidiado de su cuerpo de humano que tenia calor . Adirael detestaba pocas cosas más que los climas cálidos, así que se acercó a la máquina dispensadora, tomó un refresco y se dirigió hacia Meylu. Las chicas lo miraban sorprendidas, claro que no pensaban dejar a un hombre con aspecto de modelo pasarse al “lado oscuro”.

- Mey... ¿Cómo estás? - dijo Adirael un poco cansado y aburrido , desabrochándose algunos botones de la camisa, el calor lo estaba derritiendo.

- No tan mal como tú..- dijo burlona, pero un poco intimidada por ese cuerpo esbelto que tomaba agraciado una coca cola en lata.

- Y ahora me tuteas. Por cierto, ¿y tu deseo? ¿Qué quieres pedir? .. Puede ser lo que tú quieras y dilo rápido- dijo con tono ansioso, el calor lo mataba, y si eso no le causara problemas se quedaría en pantaloncillos de una vez.

- Estoy cansada de esta vida tan miserable, debería pedir ese estúpido deseo de una vez por todas. ¿Puedo pedir que siga viviendo?

- No.

- Pues no me interesa. Oye, y ¿Cómo hiciste para hacerte ese cambio tan… radical?-preguntó más aturdida, parecía que se estuviera desnudando frente a ella.

- ¿Qué tal? ¿Te gusta? A mí no, atrae demasiada gente. Este cuerpo humano es un fastidio, aunque no dejo de admitir que como 20 chicas de tu escuela me pidieron acostarme con ellas, son unas zorras. - lo dijo muy normalmente, parecía que se lo pidieran a diario y ya fuera costumbre- Pero bueno, fue muy sencillo. Un pequeño truco. Ah, y acerca de ti… eres una enana desde mi punto de vista, aunque no te queda nada mal el uniforme.

-Wow, ahora eres popular, qué felicidad- dijo con un dejo de sarcasmo mientras se paraba de su asiento – Vamos, que pronto tenemos la clase de educación física -

- ¿Educación física? Qué ridiculez. – pone cara de aburrimiento eterno- ¿Por qué ponen a hacer estas tonterías? Mejor dime tu deseo.

- Por más que quiera pedirte un deseo no puedo. Sufro todo el dolor que pueda haber en este pueblo, pero la gente es ignorante, aquí y en la China; y ningún deseo me va a salvar de eso. Tienden a juzgar a los otros y le temen a la verdad, creen que hay un dios que los va a proteger y no es cierto. Si vieras, sólo mírate, toda la tentación y lujuria del infierno y Dios nada que me salva .-

-Aquí nadie ha dicho si existe Dios o no. –Un brillo violáceo pasó por sus ojos mientras una mueca de desagrado se dibujaba en su cara – Espero que te vaya bien en educación física, y que no se te olvide llamarme Danilo.

- ¿Mucho miedo de que descubran tu identidad?

- ¿Te interesa?

- No.

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Algunos recuerdos pasaban por la memoria de Adirael.
-Adirael, ¿Quién eres? - pregunta una voz en la sombra

-Soy un ángel caído.

- ¿Por qué?

-No lo recuerdo.

-¿No lo recuerdas?

-Cállate, déjame solo.

-Por qué quieres que me calle? Temes saber la verdad de tu pasado y así desaparecer como un alma desamparada en las llamas del infierno, Cierto? Por qué no? Se perdería un gran trabajador, pero no me importa, al caso que como tú hay otro, no?

- Miguel… No, ¡Cállate! ¡Deja mi cabeza! ¡Déjame en paz!
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- ¿Adirael? ¿Hola? – preguntó Meylu viendo su distracción.

-¿Ah? No es nada. -dijo preocupado, la terquedad de esta niña seguía complicando las cosas.
Meylu sintió una punzada en su corazón y se desplomó, pero unas manos fuertes la atraparon mientras perdía el conocimiento

- Si mueres antes tendré serios problemas.-la cargó hasta la enfermería, su frágil delgadez hacía más fácil llevarla-Tendrás que comer más para que no peses como una hoja de papel. ¿Y ahora dónde queda la enfermería? …Mierda-

-Uhh… ¿Qué pasó?-

-Aleluya! Nada más fue un desmayo!- Ella se separó tan rápido como pudo al darse cuenta de que la estaba cargando.- ¡¿Por qué hiciste eso?! Me estabas empezando a agradar, niña boba. -dijo entre burla y reproche.

- ¡Idiota, cállate! ¡No voy a pedir ningún deseo! - dijo ella desesperada

- ¿Quién te habló sobre pedir el deseo? ¡Te caché! Vamos a educación física antes de que me escape del colegio. El clima está subiendo demasiado para mí. -

- Como digas. ¡¿Espera… vas a escaparte?! - dijo alarmada. ¿Cómo se le ocurría escaparse en su primer día en una escuela? – Si vas a hacerlo, mi madre se va por un mes de la casa, así que ve si quieres.

-Qué mal, yo quería matarla. Bueno, nada se puede hacer -dijo con monotonía- Igual vas a morir antes de que ella venga.

-¿Qué? Pero como es...-

-¿Qué creías? ¿Qué no ibas a morir si no pedías el deseo? Vas a morir menos de un mes porque tu corazón está a punto de fallar. Si no pides tu deseo, morirás sin haberlo pedido. Un ángel normal te llevaría directamente al espacio blanco. Yo te concedo un deseo y gano beneficios adicionales para mí.

-Yo... poder cumplir un deseo en vez de luchar por él. ¿Pero cuál es mi deseo? Esa pesadilla en que tú me metiste me habló sobre ser juzgada e ir al infierno, pero, sí igual iré allá, ¿Para qué mi deseo? ¿De verdad si me muero va a haber algo después- Dudó un momento y preguntó- ¿Cómo es el cielo?

- Yo no sé.

-Eres un ángel.

-Digamos que no soy un ángel promedio.
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Ver a adirael en educación física era realmente un espectáculo. Superaba a cualquier persona que se encontrara presente, era demasiado fuerte, carismático y atractivo. Era demasiado perfecto, era como una ilusión. Sus ojos marrones eran hermosos cuando el sol caía en ellos , Meylu estaba feliz, el clima se enfriaba y todo era perfecto, hasta que…

- ¡Ahhhhhhhhhh!....-Un grito de una chica se escuchó por todo el patio, como buenos chismosos todos voltearon a ver - ¡Me golpeaste! ¡Desgraciada, tú fuiste!
Sara, la muchacha más arrogante que se puede conocer, se levantaba del suelo indignada, después de que Meylu se tropezara con ella.

- ¿Qué?..-dijo Meylu algo enojada - ¡Yo no te he tocado!

-Me tienes la mala, Meylu, ¿O no? Todos te odian, estás enferma porque eres una bruja, y tu madre es una puta, y parece que la hijita le salió igual. ¿Cuándo piensas acostarte con Danilo? Bien fea que eres, ¿Y ahora zorra también?

-¿De qué estás hablando? - lo que dijo fue tan salido, hiriente e incoherente al tema que la enfureció- ¿Qué tiene que ver un empujón con un chico que apenas llegó hoy? ¡Tú eres la que quiere acostarse con él, yo no soy una perra engreída! Estás loca, Sara, ¡No te he hecho nada, si quieres a Danilo para que te haga el favor ve y ofrécetele!

Adirael sonreía sorprendido, jamás pensó que Meylu podría dar pelea de esa forma y vaya que sí la estaba dando. Todos veían la escena que Sara le estaba montando a Meylu y a pesar de que notaban lo armado que estaba el show ya habían tomado un partido.

-Ahora verás, mosquita muerta atrevida. ¿Por qué no te mueres de una vez?- Se le tiró encima y empezó a jalarle el pelo, Meylu tan solo se protegía como podía, era mejor que Sara la golpeara hasta cansarse que se sumaran todas sus amigas.

Adirael se quedó mirando el espectáculo con un poco de miedo y preocupación. Si Sara lastimaba demasiado a Meylu su tiempo de vida se reduciría, pero si intervenía descontrolaría todo aún más de lo que ya lo había hecho. Además, su intervención podría traer castigos. Se escondió por un momento y volvió a su forma original, ya sólo podrían verlo quienes él escogiera.

-¡Ten cuidado, quién sabe qué enfermedades lleva esa hija de puta!- Gritaban los muchachos, crueles y entrometidos- ¡Dale, golpéala bien duro para que no se atreva a dirigirte la palabra nunca! - ¡Pégale hasta que te ruega que pares, pégale a esa bruja!

-"No puedo más ...si sigue así me mata... no puedo, tengo que detenerla..."-se deshizo como pudo de la chica y le dio un golpe en la quijada que la dejó sangrando y gimiendo. Pensó que al fin se había librado de los golpes, pero una multitud se lanzó entre gritos y patadas contra ella. Meylu pensó que estaba perdida.. cuando sintió que unas manos suaves la arrebataban del sitio. Otra punzada en el corazón, y volvió a perder la consciencia.

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-¿Dónde estoy?-preguntó Meylu muy adolorida-

- En tu cuarto ... tu madre, afortunadamente, se fue antes de que llegáramos. Meylu, casi te matan…- dijo Adirael muy serio, mirándola fijamente.

- Yo no quería golpearla, no quería insultarla, sólo quería huir-

-Trata de no meterte en problemas, empeoras la situación -dijo enojado mientras cogía una gasa y se la ponía a Meylu en la frente.

-Perdón...- murmuró la chica.

-Calla...- dijo Adirael mientras le daba un medicamento –Al menos tu mamá tenía calmantes, di “Ahh” – Meylu lo tragó obediente, estaba un poco confundida…

-¿Por qué lo haces?.-pero él no habló -Quiero pedir mi deseo el día antes de morir. ¿Puedo? - lo dijo en un susurro hasta quedar dormida-

-Claro que puedes.- dijo mirando triste las heridas y cicatrices que la cubrían- El problema es… ¿Cuándo vas a morir después de esto? - se dijo a sí mismo mientras veía gotas de lluvia rebotar contra la ventana…


AUTORÍA: PASF (Visite el blog de esta historia para leer la original)(Visite su otro blog)
EDICIÓN Y CORRECCIÓN: Saille Noir

martes, noviembre 17, 2009

I: Meylu/ El Ángel.

(Esta historia es una versión algo editada, corregida y reformada de la original de PASF. Para visitar la original escrita por ella visite el blog en este link. Como ella no la quiso terminar, yo estoy muy feliz de tener la oportunidad de editar corregir y terminar. Hasta el capiitulo VI son suyos, de el VII en adelante son míos.)

Cómo hablarles en una forma en que mi vida no parezca normal…
Tan solo con mis aparentes 16 años de edad tengo trastorno depresivo y una vida que solo Dios sabe si no se irá con una cuchilla.
Tal vez parezca alguna clase de emo pero no lo soy...soy una chica que cada día de su inútil y desamparada vida busca ser feliz pero mi soledad y tristeza me ganan.
Amigos? pues no tengo..... Todos me tratan como bicho raro, soy diferente lo sé, pero no merezco que me traten así, estoy en los suburbios tal vez mi personalidad los atrae (a lo invertido).
Nunca pensé que el cáncer que habitaba en mi corazón los asustara al punto de no dejarme tener una vida normal...eso quería, ser comprendida, querida por primera vez.

Vivía en una pequeña casita antes de llegar al pueblo con mi madre, ya que mi padre murió hace mucho tiempo... Como desearía volver a ser niña, cuando papá vivía y así no estar sufriendo castigos y golpes innecesarios por parte de mi madre, la que me echa la culpa de la muerte de mi padre. Su indiferencia dejó de dolerme hace mucho tiempo, sus ojos me demuestran el más ingrato odio que algún humano puede recibir...y....yo....aquí esperando que mi muerte llegue pronto.
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Los rayos del sol matutino golpeaban su rostro dejándola ciega al impacto, se levanto pesadamente y se dio una ducha rápida, porque al primer día de clases no podía llegar tarde. Se preparó su desayuno y caminó hacia la puerta

Sola de nuevo, sólo podía preguntarse cuando acabaría su vida, por dios! Nadie la quería cerca, quería acabar con todo esto.

En el camino hacia su escuela se dio cuenta de que todo estaba muy solo (más de lo común) y prefirió no darle importancia.
Su uniforme era de color azul rey, tanto camisa como falda, resaltando más su cabellera café que llegaba hasta la cadera y sus ojos caoba que no mostraban brillo alguno.

Al llegar a su escuela buscó rápidamente su salón y se sentó en un puesto cerca de la ventana. Con un movimiento brusco su corazón comenzó a dolerle dejándola en un colapso que pronto superó. Era normal, su corazón cada día se estaba degradando.

-Hola, mucho gusto, soy Camila!

-Hola.

-Me puedo hacer a tu lado, no?

-Pues...sí....creo.

-Qué bien, eres súper! Cómo te llamas?

-Meylu.

-Qué lindo nombre, me encanta ese nombre sabías que no es un nombre muy común, es divino, yo tuve una tía abuela segunda que le gustaba y es súper play, a mí Camila no me gusta tanto, es un nombre todo común, pero Meylu suena como… tú sabes, como extranjero, y mira que…

-Hm...- Apenas la conoció y ya la estaba irritando, tendría algún botón de apagado? Hablaba demasiado!

ringggggggggg

Su campaba salvadora, hoy solo era el día de la introducción, hablaba el rector (Queridos alumnos blablablablabla) y se iban temprano , el año pasado había sido igual.

-También mira que los nombres de mis primas…

-Me voy.

-Bien! Nos vemos mañana, me caíste súper Mey … te puedo decir Mey, cierto? Gracias, amiga!

Sus ojos se abrieron a par. Nunca había oído la palabra amiga dirigida a ella pero da igual, no? Después se aburriría y la dejaría en paz, ES MEJOR ESO QUE ESCUCHAR A LA CHICA MEGÁFONO TODOS LOS DÍAS!
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Camino hasta su casa, pero cuando entró recibió un fuerte golpe que dolió muchísimo.
Su madre estaba de nuevo lastimándola, pegándole sin razón alguna. Meylu, cansada y harta, se quedó tirada en el piso.
Sus moretones eran demasiado visibles, pero no le importó, siempre hacía lo mismo, siempre que llegaba, con cualquier excusa o incluso sin una.
Se recostó en su cama con lágrimas en sus ojos y se quedó dormida.

-Qué es esto?

-Qué crees que es?

-Quién eres?

-Hm soy Adirael.

-Acaso eres.......

-Vendrás conmigo.

-Espera!

Despertó de sobresalto con sudor en su cabeza. Qué fue lo que escuchó? Acaso fue una pesadilla?

-Fue un sueño.....

-No lo fue,-dijo una voz masculina que salía de las sombras - irás conmigo al espacio blanco.

Estaba muerta? Quién sabe! Sólo entendía que tenía a un sex-symbol en frente y no sabía qué hacer ...si botar la baba o aterrorizarse por lo que dijo.

Tenía los ojos verdes, una mirada fría, cabellos negros con destellos azules , con cuerpo bien definido, usaba unos pantalones negros con correa de taches, también taches en sus manos (Un bicho raro moderno, al menos), una camisa ajustada negra con botas del mismo color y unas alas negras desgarradas..
ERA UN ADONIS!
Claro, sin contar que la iba a matar y que posiblemente sus alas demostraban que no era nada bueno.

-Y bien? Cuál es tu deseo?

-Yo.....pues........ Qué rayos me está diciendo?!

Se sentó en una mesita frente a ella y le soltó un discurso que parecía ser la enésima vez que lo decía, aunque lo modulaba con un tono ciertamente seductor..

-Meylu Roslynn Robin -continuo- tienes un deseo antes de morir, nada de seguir viviendo o algo así, y después te envió al espacio blanco, así de sencillo.

-El espacio blanco?

-Algo como un limbo, si eres buena al cielo y si eres mala ya sabes; y dime, Cuál es tu deseo?

-Deseo?

-Es que estoy hablando en chino o qué?-resopló fastidiado.

-No tengo ninguno, ahora váyase!

-Estás segura?- se empezó a acercar más y más a ella y Meylu tuvo que pararse de su cama algo sonrojada por la cercanía con el… ser masculino extraño.

-Sí ,no tengo ninguno, váyase ya!

-No me iré sin tu deseo- Sus facciones pasaron de ser frías a poner una cara divertida.

-Pues quédese! Yo me voy.

-Y a dónde?

-Diablos!- Maldijo por lo bajo.

-Tarde o temprano caerás en mis manos, Meylu Robin… -se rió en su mente

Qué tanto es pedir un deseo? Ya se quería morir, no? Pero algo en su interior le dijo que no lo pidiera aún, que tal vez aún tenía algo por vivir así no supiera que podía ser.
Se tumbó en el piso esperando poder dormir un poco y no ver esa “fea” cara de nuevo.

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-Hmmm. ..-Resopló con pereza, por lo menos ya era miércoles y no tendría que hacer nada hasta el viernes, era una semana de vagancia.

-Por fin despiertas-

Al escuchar esa voz despertó enseguida y miro con rabia la "fea" cara

-Pensé que ya había desaparecido!

-No hasta que pidas tu deseo -dijo de forma divertida

Resignada se levantó, fue a tomar una ducha y cuando salió él ya no estaba. Mejor para él,
así no tendría que sacarlo de su cuarto a golpes.
Aunque como todos saben ,"lo bueno nunca dura" , y Adirael no tardó en aparecerse de nuevo , esta vez con una ropa más amplia y de color negro con detalles blancos.

-Pensé que ya se había largado.

-Yo también quisiera lo mismo, solo que como tú lo haces mas difícil tendré que quedarme… por un tiempo- repitió a carcajadas

-Haga lo que quiera.

-Quién te hizo eso?- Miraba con detenimiento las heridas del día anterior.

-Nadie, tampoco es como si fuera asunto suyo.

-Cómo quieras- se encogió de hombros indiferente-A dónde vamos?

-A ninguna parte! Yo voy a comprar comida al pueblo, usted se queda aquí. No voy a ir a la tienda con… una especie de… ángel asesino!

-Buen punto... no me molesta quedarme aquí, me gusta tu cuarto.

-Aggghh, mejor me voy.
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Salió de su casa un poco irritada por su situación, tenía un ser sobrenatural en su cuarto y eso no la alegraba mucho. De todas maneras prefirió ir rápido porque no quería otra paliza maternal por llegar tarde a su casa.
Compro todo lo necesario y al salir de la tienda presintió la paliza que la esperaba.
Un aguacero se había desatado, llenando la carretera de lodo y piedras resbaladizas. Para poder llegar a su casa temprano necesitaría superpoderes, y como Meylu , a pesar de ser una chica capaz de aventurarse a través de la tormenta, no podía correr por su condición cardiaca, sabía que llegaría tarde. Llegó, y en el umbral le esperaba una mujer morena, de cejas casi juntas, con una sonrisa que daba escalofríos de lo desagradable que era. Pilar Medina, madre de Meylu, más de 1.70 rollizo de pura locura cruel, tenía un alambre en sus manos y no parecía ser para fines bondadosos.
-Tarde otra vez. No te he criado para inútil, niña.
-Mamá, yo… está lloviendo, mira… lo traje todo.- Mostró los víveres, algunos con las cajas ya remojadas y los huevos que al caerse habían ensuciado todo. Su madre torció la mueca y sin más palabras la azotó con el alambre, hasta que sangre empezó a escurrirse por su piel calada y fría.
Cuando su madre por fin se detuvo, y se fue a su habitación sin siquiera mirarla, Meylu se fue a la suya, queriendo llorar pero sin poder hacerlo.
Un cuerpo yacía dormido allí en su cama , su rostro placentero lo hacía parecer realmente un ángel... aaaaaaaah qué ángel!....

Demonios… sus heridas le dolían demasiado.
De repente los ojos de Adirael se abrieron dejándola sorprendida.

Qué le paso a sus ojos? Eran verdes pero ahora habían cambiado a un azul profundo y miraban muy mal, por un momento pensó que en realidad iba a matarla.

-Sus ojos… están…

-Cállate!- La sorprendió con su furia- Si no puedo matarte tendré que matar a alguien más por ahora… - Qué pasaría si matara a tu madre? - dijo con su sonrisa maligna, sentándose.



-Pero qué? –Se merecía la muerte por todo lo que hacía, debería dejarlo… –No!- La culparían a ella, no podía dejarlo.

-Eres tonta? Mira cómo te trata.... yo que tú la habría matado desde hace mucho -dijo recargándose en el muro

-Adirael...-dijo en un susurro

-Tu vida apesta, Meylu. Tu madre te detesta, no tienes amigas, a nadie le importas, estás enferma. La única “amiga” que tienes se juntó contigo por una apuesta. Por qué retrasas tu muerte?

-Camila?

-Hay alguien más? Al parecer algunas chicas de tu salón le dijeron que si salía contigo por una semana podría hacer parte de ellas ..otra estúpida… la gente así me pone enfermo.

-Cállese!-lo decía con lagrimas en su rostro, sabía que nadie la quería y así lo supiera no dejaba de dolerle. Y Camila.. era la persona más irritante que había visto y sin embargo le había agradado. Qué hipócrita y falsa era Camila y Meylu tan tonta e inocente como siempre.

Salió corriendo de su cuarto, no aguantaba más, quería alejarse pronto de esa casa, quería perderse. Corría hasta donde sus piernas la llevaban, así se muriera, no importaba; un barranco cerca y no perdería la oportunidad , no le daría el gusto a Adirael, nunca!



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Llegó su cuarto muy cansada, no quería saber nada de nadie, se recostó en su cama y quedó profundamente dormida.

-Tal vez te haga la vida más desgraciada de lo que ya es, y así te irás conmigo de una vez, Meylu......-dijo Adirael mientras le acariciaba el cabello castaño…

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Se encontraba en su colegio , no recordaba cómo llegó, ni cuando, pero estaba vacío, oscuro; hasta que sin razón alguna comenzó a derretirse. Las puertas se mezclaban con los muros, hasta que sólo quedó una puerta que abrió sin dudar.

-Dónde estoy?

-En el espacio blanco.

-Qué?-No entendía nada.

-Pediste tu deseo y ahora estas aquí- esa voz le era familiar…

-Qué?! Yo no he pedido ninguno! -dijo con desesperación.

-Tal vez tu voz no lo dijo, pero tu corazón lo gritaba desde muy adentro.

-No… yo no… no he pedido nada, no quiero morir!- Gimoteaba, pero las lágrimas no salían.

-Quieres ver que si?

-Qué?

De pronto todo oscureció, apareciendo a un lado Adirael y al otro una chica, la cual tenía el pelo oscuro y corto, llevaba ropa desgarrada y sangraba mucho. Tenía unos 12 años y su semblante era muy triste. Yacía sentada en la esquina de ...su cuarto?

-Qui… Quién es ella?- estaba temiendo lo peor.

-Eres tú...Quieres ver que sí? A que recuerdas eso perfectamente!

-Quiero que todos sufran lo mismo que yo sufro ahora, que sean despreciados y les peguen hasta hacerlos sangrar como lo hacen conmigo, quiero que mueran lentamente y tener el placer de verlos.. Porque los odio... los odio....LOS ODIO¡¡¡¡¡ - Cada palabra la decía como si estuviera enloquecida por el rencor y el asco que le tenía a la humanidad.

-Pero que...- Estaba asombrada, era el reflejo de las palabras que nunca la habían abandonado y la golpeaban con fuerza.

-Todo ese rencor te ha hecho perder el amor y la compasión por tus semejantes- Decía Adirael con frialdad.
-No.....No...NO!

-Vete al infierno, Meylu.
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Despertó sobresaltada, envuelta en sudor, con mucho miedo y llorando; Adirael la había casi derrumbado con esa pesadilla. Tomó el reloj, eran las 3 a.m. y Adirael no estaba en ninguna parte.

-Ya qué importa, ojalá ni volviera. Veremos que sorpresa me encontraré en clase con Camila…
Pero lo que no sabía era que se encontraría con una sorpresa incluso peor.




AUTORÍA
: PASF (Visite el blog de esta historia para leer la original)(Visite su otro blog)
EDICIÓN Y CORRECCIÓN: Saille Noir